Monday, June 27, 2016

Flor y Canto y más


Flor y Canto y más

Xánath Caraza





Columnistas invitadas: Malena Flores, Xóchitl Salinas Martínez, Angélica Abascal Grajales y Liliana A. Uribe



Vine a México con la conciencia clara de la inestabilidad social que experimenta este hermoso país que llevo en el corazón.  No hubo engaños de mi parte.  Sin embargo a escasos días de haber llegado me enfrenté con una ola de violencia que no había presenciado en mi ciudad natal con anterioridad.  Agrego a esto los acontecimientos en Oaxaca, Chiapas y Guerrero.  Situaciones sociales que además de injustificadas parecen surreales. Son tiempos difíciles no tan solo para México como lo hemos dolorosamente presenciado en Orlando. 



Compartir poesía con otros se ha vuelto un santuario para muchos de nosotros.  Hoy, para los lectores de La Bloga, he pedido a Malena Flores, Xóchitl Salinas Martínez, Angélica Abascal Grajales y Liliana A. Uribe que desde su voz nos compartan sus palabras, sus experiencias sobre esos refugios efímeros que creamos para celebrar cultura, tradición, raíces, nuestra historia, para poder manifestarnos y sobre todo para celebrar la poesía.  Todas ellas son activistas culturales a quienes les he robado un poco de su valioso tiempo para La Bloga de hoy.  Espero y las reciban con gusto. (Xánath Caraza)






Flor y Canto a la xalapeña

Por Malena Flores



¿Cuántos platillos podríamos bautizar con este nombre? Para los nativos de Xalapa no es poco común aderezar, mezclar, concebir algún nuevo signo, motivo o sazón y llamarle así “a la xalapeña”. En esta ocasión se fraguaron diversos colores, sonidos, formas femeninas, edades, evocaciones y experiencias, que danzaron al compás vocal y al ritmo de corazones generosos que se abrieron para mostrarse y para acoger la palabra del otro/otra, sus silencios, sus pudores, su estar en esta vida.



Era el mes de mayo y mayo se caracteriza por una húmeda temperatura y sorpresivas precipitaciones en Xalapa, así que nuestra frecuencia planetaria se ondula con el reptante brote y crecimiento de la vida verde vegetal de la ciudad y es como si nuestra palabra se deslizara, flotara o volara entre el aroma del café y el jazmín nocturno, de las grandilocuentes noches de luna, tal como inmortaliza una melodía local.



Era el inicio de la noche y la cita en un tranquilo barrio residencial de la latitud norte y fuimos llegando, una a uno, a los abrazos, el reconocimiento, el encuentro, la felicidad de tenernos y la emoción de compartir. La poeta convocante Xánath, abrió el programa y nuestra sirena-cantante Silvia Santos, con jarana en mano nos deleitó con sonoros poemas de su autoría.



Seguimos seis o siete mujeres diversas en edad, vocación, expresión y nudos temáticos en su haber, ricas conjunciones en tanto dispares escritoras; profundas y sentidas palabras a la muerte, a la soledad, al amor, a la justicia, a la solidaridad.



Voluptuoso velo onduló en el aire cuando una suave mano le lanzaba tras la palabra de los poemas que interpretó una arabesca brisa juvenil con menudo cuerpo de mujer. También llamó la atención la buena factura de las composiciones de los jóvenes participantes que prometen larga y fecunda producción, emulando precozmente a nuestras dulces anfitrionas, Elizabeth Williams y Paula Busseniers. Agradecimos esto de Pablo Rodríguez y su brioso carácter al ser el único varón participante en esta ocasión.



Se trató de una tertulia entre amigos, donde no faltó la rima fresca y gozosa de la décima veracruzana, con la que Alicia Alarcón empezó a cerrar los latidos de emoción expectante con que escuchábamos o leíamos palabras con filoso desgarre o vital esperanza, con las que hilamos esa noche, de flor y canto, un cómplice lazo de fortuna germinadora.






Malena Flores



Xalapeña de nacimiento, latinoamericana de corazón y planetaria andanza, cientista social y educadora. Enamorada de la luna y de las noches xalapeñas con nostalgia al aroma de jazmín. Cinéfila, gato adicta. Necesito el aroma de un buen café negro por las mañanas para trabajar y soñar. Gusto de la comida, cultura y artesanía internacional. Muero por la defensa de mis convicciones. Revivo con la música, la esperanza, la alegría que imprimo cada día.








In xóchitl, in cuícatl

Xóchitl Salinas Martínez



Para los habitantes de la Anáhuac, mi nombre significa “flor” y, unido con la palabra cuícatl, que significa “canto”, forman la equivalencia metafórica de la poesía, arte y símbolo. Mi nombre es poesía. Los Tlamatimines o sabios, relacionaban esa metáfora con el concepto de belleza y verdad. Los poetas eran príncipes o sacerdotes que representaban el sentimiento de la colectividad. Los cantos e historias se aprendían de memoria y los poemas se transmitían oralmente de generación en generación por medio de cantos y rituales.



Por lo tanto, In Xóchitl, in cuícatl, es un diálogo que se establece con el propio corazón, con lo divino, con el mundo y con la comunidad. In xóchitl in cuícatl, se convierte en la única manera de decir palabras verdaderas, es el camino para tratar de llegar a conocer la verdad del misterio de la vida. El ser humano, siendo poeta, puede sobreponerse al límite de todo lo que desaparezca, puede llegar al fundamento de todo y así dará un sentido a su existencia.

En honor a nuestras raíces, a nuestra historia; como un homenaje a los Tlamatimines, el pasado martes 14 de junio, un grupo de poetas se reunió en Huitzil y convocó al público en general, para poder disfrutar de Flor y canto a la xalapeña. Silvia Santos, Paula Busseniers, Xánath Caraza, Eileen Sullivan, Elizabeth Williams, Olga Cuellar, Pablo Rodríguez, Naty Blásquez y Alicia Alarcón, nos deleitaron con su poesía en torno a La ciudad de las flores, hablándonos sobre lo que les inspira en el día a día. Por supuesto, se habló de la neblina, de sus calles, de sus perros; pero también del amor, de la pérdida, de la vida, de los sueños a través del canto, del baile, el dibujo y la poesía. Hubo momentos emotivos, risas, empatía, hubo abrazos, brindis, se sintió la fraternidad que provoca este tipo de eventos.



Al salir del lugar, todos éramos poesía. Nos habíamos convertido en flores, en música, en códices. Me parece que Xalapa se sintió complacida con la manera en que fue evocada, pues nos acompañó el sonido de la lluvia y el viento, el olor a humedad y la neblina y, a través de la naturaleza, nos regaló su más bella forma de poesía. Xalapa es poesía.






Xóchitl Salinas Martínez



Xóchitl Salinas Martínez estudió Ciencias y Técnicas de la Comunicación y Literatura Mexicana. Es escritora, editora, correctora de estilo, promotora y difusora de la lectura y, actualmente, participa en un programa de televisión en línea en donde habla sobre literatura. Ha dado clases de literatura en universidades, impartido cursos, talleres, conferencias; así como también se ha desempeñado en distintos medios impresos, electrónicos y televisivos dentro del ámbito social, cultural y literario. Es presidenta de la A.C Los Doce. Cultura, pensamiento y reflexión, filial Veracruz.



Mis Redes:

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TW e Instagram: @txosm

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Soundcloud: https://soundcloud.com/xochitl-salinas-martinez








Poesía desde la niebla

Por Angélica Abascal Grajales



Diría Borges que somos lo que leemos, y nuestro cerebro se transforma, literalmente, a través de los textos que introducimos a nuestra mente. Podríamos decir en otras palabras: Dime que lees y te diré quién eres. Y no solo quien eres, si no que parte de ti quieres que quede en tu mundo.

Kafka creía que si el libro que estamos leyendo (o la poesía que estamos escuchando) no nos despierta con un golpe en la cabeza, entonces ¿para qué lo estamos leyendo? Y concuerdo con él. Necesitamos de libros, de poesía que nos afecte como un desastre, que nos aflija profundamente, que nos despierte de un sobresalto, que nos de hambre y sed por hacer de este mundo, un mundo mejor. Un libro, un poema que sea como un hacha para el mar congelado en nuestro interior, tal como Franz alguna vez lo dijo.



Y es que todos los seres humanos llevamos por dentro un lado romántico, o un lado aguerrido, o que quiere expresar lo que nos duele y que no podemos poner en palabras o quizá gritar que nos sentimos solos o llorar una injusticia sin que ésta quede en el olvido. O recuperar nuestra identidad al sonido de palabras ancestrales, con voces africanas e indígenas. Y es que a veces no lo expresamos por algunos factores como la timidez, la falta de expresión o de palabras y muchas otras cosas más. Pero a todos nos gusta oír, o leer alguna vez una poesía de esta naturaleza, ya que muchas de ellas expresan lo que no podemos decir.



Justo esto fue lo que sucedió la mañana del día jueves 9 junio de 2016, 250 jóvenes de la Universidad Tecnológica de Tecamachalco, conectaron con esas historias que muchos queremos contar, pero que no podemos articular, que nos quema el alma y que solo al escuchar las palabras y darnos cuenta que compartimos las mismas historias, es que se convierten en gotitas refrescantes para nuestro ser. Esa mañana del jueves, Xánath Caraza y Paula Busseniers, no regalaron ese bálsamo.  Ese bálsamo que cura.



Mientras unos enjugaban sus lágrimas al escuchar las últimas líneas “Hoy, no quiero luz de luna…” de Paula Busseniers, pensé en un instante que eso es lo profundo de la poesía, el intercambio entre conciencias, esa manera que los seres humanos utilizamos para comunicarnos entre sí sobre cosas de las que normalmente no podemos hablar.



¡Sentí latir de emoción y unos cuantos bravos! contenidos en la garganta que se escapaban de vez en vez cuando las historias contadas por Xánath en sus poemas hacían surgir desde el corazón, desde una profunda meditación lo que significa crear, vivir y ser humano. Bravos que se fueron intensificando con el transcurso de la lectura, perdiendo timidez, dejándose abrazar y saber que las palabras les darían contención a sus corazones.



“Ya no hay niños inocentes

Ni adolescentes rebeldes.

No hubo tiempo.

Sólo mujeres y hombres forzados a crecer”



Después, ese mismo día a las 6 de la tarde, tuvieron otra presentación. Esta vez en la Academia Cervantes. Una Academia para señoritas. Y dónde se reunieron 75 personas. Señoritas que vienen de comunidades lejanas a estudiar a Tecamachalco, se rehusaban a irse, sabiendo que corrían el riesgo de perder su autobús, y es que luego de escuchar “mujer”, despertó el Homo Ludens que todos, sin saberlo llevamos dentro, y les permitió sentir esa libertad que ningún otro hobby les puede dar.  En ese instante descubrieron que la poesía se emplea para aplacar las tormentas del alma, o llenar el corazón de ese sentimiento llamado amor.



“Amante, madre; amiga, enemiga,

Dueña, esclava,

Miedo, Fe; noche y día,

Hoy y siempre, mujer.”



Al igual que las experiencias humanas más bellas, la lectura de las poesías de Xánath y Paula, nos ofrecieron algo sumamente importante e intensamente gratificante, sin embargo, casi imposible de poner en palabras. Nos dieron la maravillosa oportunidad de darnos cuenta de las articulaciones más verdaderas de lo que hacen los libros para el espíritu humano. Recuperar nuestra identidad, saber que tenemos un lugar en el mundo.



El poema dedicado a Ayocuan Cuetzpalzin, poeta indígena que se dice vivió en Tecamachalco, y cuyos poemas reflejan el profundo sentimiento de meditación y reflexión al que se podía llegar, dejando una importante herencia en el pensamiento y la poesía, in xóchitl in cuicatl, flor y canto, animó a más de uno sumergirse en sus sentimientos, esos que saben mostrarnos cuál es nuestro camino. Un camino que tenemos que recorrer a veces al pasado, donde podamos recuperar nuestra herencia. Palabras traídas del más allá por Xánath, y que nuevamente reconstituyen al ser del presente y del futuro.



Y es que sin la palabra, sin la escritura de libros, de poesía, no hay historia, no existe el concepto de humanidad. A través de Yanga, descubrimos nuestras raíces negras. Los corazones de los presentes sonaban al ritmo de los tambores de San Lorenzo de los Negros, malanga y samba recorrían el espacio, retumbando en la memoria en un intento por recordarlas con el cuerpo, ese que guarda memorias que nuestra mente a veces intenta olvidar. Ese día, el cuerpo les trajo Yanga a la memoria genética a más de uno, y mientras nos despedíamos, los pasos con ritmo de rumba alejándose del evento, inundaron el espacio con ritmo y libertad.






Angélica Abascal Grajales



Angélica Abascal Grajales es egresada en lenguas por la Universidad Veracruzana, realizó sus estudios de Maestría en Enseñanza con la misma Universidad en conjunción con la Universidad de Aston Birmingham Inglaterra. Ha realizado estudios de Tecnología Educativa en la UNAM y la BUAP y Academic Information Seeking en la Universidad de Copenhague & Universidad Técnica de Dinamarca (DTU). También ha realizado diplomados de habilidades y desarrollo del pensamiento complejo en el Common Wealth. Fundamentos de Enseñar a Aprender por la misma Institución. Diplomado en Felicidad en la Escuela de Negocios de la India. Diplomado en Introducción a la Genética Conductual Humana por la Universidad de Minnesota. Ha realizado estudios en psicología gestáltica, corporal y transpersonal.  Actualmente es colaboradora del Dr. Claudio Naranjo, quien ha sido recientemente nominado a candidato al Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a una vida dedicada a la superación de la persona y la mejora de la sociedad.  Es Presidenta de la A. C. Los Doce filial Puebla.






GRUPO DE LOS DOCE, CULTURA, PENSAMIENTO, REFLEXIÓN, A. C.

Liliana A. Uribe





El Grupo de los Doce es un círculo literario constituido como Asociación Civil ante notario público el 25 de mayo de 2006 en Toluca, Estado de México, con la finalidad de fomentar el hábito de la lectura, sin fines lucrativos.



Todo comenzó cuando un grupo de doce amigos decidieron compartir sus lecturas en un café de la ciudad todos los últimos jueves de cada mes. Además, se dedicaron a la elaboración de dípticos literarios que se repartían en oficinas del gobierno del estado semanalmente, y publicaciones en periódicos y revistas toluqueñas que permitían acercar la literatura al ciudadano. Así como a través de cápsulas literarias en radio y televisión mexiquense.



Durante dos años, los “doce” lograron mantener la dinámica. Pero, en 2008, varios miembros fundadores abandonaron el equipo por motivos personales, dejándolo acéfalo y sin financiamiento. Fue entonces que Liliana A. Uribe (única fundadora que se mantiene activa) decidió tomar las riendas del proyecto.



Liliana A. Uribe, opta por realizar actividades culturales, exposiciones pictóricas, talleres de escultura, de encuadernación y empastado de libros, concursos literarios, funciones de teatro, danza, entre otras; con el objetivo de darlo a conocer e integrar nuevos interesados. Esto, sin claudicar en su convocatoria mensual a las tertulias literarias ya no de manera privada, sino al público en general.



De esta forma, el círculo conocido por su nombre original “Los Doce”, sigue activo con un gran impacto social y cultural.  En mayo de 2016 festejaron su primera década.



Durante todo este tiempo, cientos de libros y autores de todos los géneros literarios, han pasado por las charlas de café, por los salones de museos y recintos culturales, donde el Grupo de los Doce ha ido marcando un camino de profundo amor por los libros.



Día a día busca nuevos horizontes para expandir su objetivo, teniendo al momento cuatro filiales municipales en el Estado de México (Tenancingo de Degollado, Sultepec, Almoloya de Juárez y Nezahualcóyotl); así como en otros Estados de la República: Veracruz y Puebla.






Liliana A. Uribe



Liliana A. Uribe es autora de los poemarios Momentos (2006) y Doseras (2015 y 2011).  Algunos de sus artículos han sido publicados en Revista “Voces de Vida”, Consejo Estatal de la Mujer; Suplemento cultural del periódico 8 Columnas, Toluca, México y Suplemento cultural del semanario Formato 7 de Xalapa, Veracruz.  Es Presidente y fundadora del “Grupo de los Doce, Cultura, Pensamiento, Reflexión”, A. C. (Desde 2006).  Presidente y fundadora del Proyecto “Flor de Maíz”, Sembrando el Amor por México (Desde 2007).  Es miembro Honorario de la Fundación Caballero Águila A. C. (Desde 2010) y promotora del proyecto guerrerense de “Conjunto Arroyo Grande” (Desde 2013).  Liliana es miembro del Consejo Ejecutivo del Espacio Mexicano Contemporáneo (Desde 2015) y fundadora del Colectivo Codorniz, “Con Corazón de Plata” (Desde 2015).



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Twitter: @LILIANAAURIBE

Instagram: @lilaflordemaíz






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