Monday, July 11, 2016

Entrevista a Irizelma Robles


Entrevista a Irizelma Robles por Xánath Caraza


Irizelma Robles por ADÁL, 2014



Xánath Caraza (XC): ¿Quién es Irizelma Robles?



Irizelma Robles (IR): Me defino como madre y poeta o como poeta y madre, ambas cosas son mi prioridad. Siento amor puro por el arte y por el arte hecho vida en mi hija. Para darte un ejemplo de esta unión, mi hija ya tenía nombre antes de ser concebida. Su nombre salió de una serie de poemas en donde agrupaba todos los nombres de las mujeres poderosas de mi familia bajo el nombre de Salomé. Cuando la tuve en mi vientre fue tan fácil ponerle nombre, la poesía ya me lo había dictado.


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XC: ¿Quién o quiénes te introducen a la lectura?



IR: Mi proceso de lectura fue lento y llegó a mi vida a los quince años con un libro de Neruda titulado Estravagario. Sí, Hamlet pudo conmigo, Shakespeare me ganó por lo difícil, por el reto, pero esa era una lectura obligatoria de escuela superior. Neruda fue mi primera lectura por placer. Después de Estravagario leí todo lo que encontré del poeta chileno y luego en la Universidad de Puerto Rico, en el recinto de Río Piedras, puedo decir que llegó finalmente mi primera formación y vocación de lectora. Le debo el gusto por la lectura a mis profesores universitarios. Y es que crecí en una casa de comerciantes, no había biblioteca, no cabía en sus mentes que yo fuera poeta y lo fui desde muy temprana edad. Cuando me preguntaban por mis pasatiempos favoritos yo respondía “escribir”. Leer, que es el acto que precede y sigue a la escritura, tuvo que esperarme hasta la adolescencia.



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XC: ¿Cómo comienza el quehacer literario para Irizelma Robles?



IR: Yo nací y me crié en el pueblo de Toa Baja en Puerto Rico. Vivíamos en la segunda planta de una casa de dos pisos. Recuerdo vivamente cómo se alteraba todo en la casa cuando se metía el río al pueblo. Mi abuela salía al balcón y todos la seguíamos. Fue ese pueblo de origen la inspiración de muchos de los poemas de mi primer libro. Allí escribí para mi abuela el poema “Una rosa roja, una rosa blanca”. Yo empiezo a escribir de niña, uno mi proceso de escritura a mis primeros años en la escuela.

     Pero mis publicaciones vinieron con los años, muchos años después. Estudié en la Universidad Nacional Autónoma de México por siete años, allí hice mi maestría y mi doctorado en Estudios Mesoamericanos. La tesis doctoral me absorbió completamente, sin embargo, esto no impedía que de vez en cuando me escapara de mis deberes como estudiante para escribir poesía. Y fueron siete años de una escritura fragmentaria, sin concepto de libro, por decirlo de alguna manera. No fue hasta que llegué a Puerto Rico en 2002 que decidí reunir esos poemas en un libro, agrupé los poemas en secciones y traté de darles cohesión temática. El resultado fue la publicación de mi primer libro, De pez ida, en el año 2003.¡Yo sólo sé que cuando recibí las galeras y la portada del libro casi muero! En la portada, diseñada por la artista Migdalia Umpierre, había un pez cayendo en una taza de café y me maravilló cómo mi amiga y artista había captado tan profundamente las imágenes poéticas de ese libro. Luego vinieron otros libros mejor formados, forjados conceptualmente, con una imagen primaria en torno a la cual giraban todos los poemas: Isla Mujeres en 2009, Agave azul en 2015, Alumbre en 2016 y El libro de los conjuros, inédito.



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XC: ¿Tienes poemas favoritos de otros autores? ¿Pudieras compartir algunas estrofas y compartir un poco de tu reflexión/atracción hacia esas?



IR: De todas las preguntas esta es la más difícil que me has hecho hasta ahora porque exige escoger entre tantos autores leídos en diferentes etapas de la vida. Sin embargo, es fácil de contestar si me dejo llevar por mi corazón, por las intuiciones de mi corazón. La poeta puertorriqueña Ángela María Dávila y sus libros Homenaje al ombligo, que escribió junto a otro poeta mayor de nuestras letras, el poeta José María Lima, su segundo libro Animal fiero y tierno y su obra póstuma La Querencia. Joserramón “Ché” Meléndes con su Casa de la Forma. Áurea María Sotomayor con su Gula de la tinta. Estos son en gran medida los nombres que me vienen de Puerto Rico. De México, la vasta obra de Enriqueta Ochoa, Elva Macías con su libro iniciático Los pasos del que viene y José Carlos Becerra, un poeta que murió muy joven cuya poesía fue recopilada en El otoño recorre las islas. “La Venta”, es un poema suyo que me interesó mucho siempre por su temática atada a las ruinas olmecas. Y es que para mí el México antiguo es de suma importancia no sólo porque es lo que estudié, sino también por el peso que tiene esa riqueza prehispánica en mi poesía posterior a mi primer libro, una poesía que han descrito como mítica (cosa que no está errada), y que se ve claramente en mis dos libros dedicados al México indígena que son Isla Mujeres y Agave azul que hace honor a la ascendencia huaxteca de mi hija Salomé.  Pero de todos estos autores que he mencionado debo destacar la importancia en mi obra de Ángela María Dávila, y su poesía de lo pequeño y lo cotidiano, de lo grande y universal. Su poesía, aunque nunca he sido capaz de copiarla, ni ha pasado por mi mente hacer eso, y aunque mi poesía se distancia de la de ella en muchos sentidos, es clave para entender mi amor por la poesía y por el intento casi cotidiano de establecer mi propia poética. Quiero citar de ella un poema de Animal fiero y tierno que no es el más famoso, como lo es “¿Será la rosa?”, pero es un poema de una ternura infinita, un poema dedicado a su hijo que dice:


Lagartito,

lagartito tibio y húmedo

por ahí viene tu madre

con un cristal en la mano

para alumbrarte la sangre,

manantialitos doblados

en las gavetas del aire

para sembrarte de ríos

los aromas y las calles,

hace tiempo viene andando

en silencio y sin pararse

por los caminos más verdes

y más viejos de la tarde,

lagartito,

mi campanada espumosa y resonante.



Será por esto que en el poema “Pez de orilla” de mi libro Isla Mujeres llamo a mi hija: “pequeñita voz traslúcida, ojitos salados, camaroncito tenue.” Los diminutivos se los debo a ella. Mi poética también.



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XC: ¿Cómo es un día de creación literaria para Irizelma Robles?



IR: Escribo delante de la computadora, siempre, invariablemente, no hago apuntes de los poemas, ni tengo una libreta al lado de la cama por si sueño un verso. Yo creo que si lo sueño debo ser capaz de trabajarlo con esmero en mi estado de vigilia, así rompo con la idea de la inspiración. Y escribo por periodos que se distancian entre sí por tres y cuatro años como se ve en la lista de las fechas de publicación de mis libros. Escribo en ciclos de tres a cuatro años y el resto del tiempo leo esperando que la poesía regrese, porque siempre regresa y no es que niegue del todo la inspiración, pero es que lo que me inspira es la palabra misma, conseguir algo con la palabra misma. Sobre los ciclos cabe aclarar que aunque del primer libro al segundo pasó un lapso de siete años, ya yo había escrito Isla Mujeres tres años antes de su publicación. Lo mismo pasó con Agave azul, cuya escritura empezó en 2012, según recuerdo, aunque fue publicado en 2015. Alumbre se publicará en 2016, pero lo escribí hace tres años, aproximadamente. Entonces, para mí un día de creación literaria se convierte en años de pulir y editar y corregir los poemarios.



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XC: ¿Cuándo sabes que un texto/poema está listo para ser leído? ¿Cómo has madurado como escritora/ poeta?



IR: Pues hay momentos en los que me tardo años con un poema o serie de poemas, como mencioné en la pregunta anterior, y en otros casos puedo escribir una serie de 12 y 13 poemas en un día y dos días más para revisarlos. Cuando eso pasa es increíble, uno siente que flota, que algo se ha reorganizado dentro de uno, como cuando escribí mi poemario inédito El libro de los conjuros. El libro salió en una semana, ¡noventa poemas en una semana! Pero esa no es la norma. Soy muy crítica de mi trabajo y siento que a medida que pasa el tiempo, ya tengo 43 años y cuatro libros publicados, me pongo más mandona sobre mis poemas, los controlo más, gusto del verso breve y la intensidad de la imagen poética en un poema corto, me he puesto así, por gracia o desgracia de mi poesía. Te puedo dar un ejemplo. Con mi libro Alumbre todo fluía menos un poema de cinco versos repartidos en tres estrofas, imagínate lo pequeño que es… pues llevo tres años batallando con ese poema sin poder resolverlo. La solución fue darle el libro a un gran poeta puertorriqueño, maestro y amigo, Servando Echeandía, para que hiciera una crítica del libro. Él me explicó que, a veces, si un verso vale la pena, vale la pena también publicar el poema completo. Resuelto. Ese poema de cinco versos se incluirá en Alumbre como está y siempre lo voy a mirar con recelo, sabiendo que algo le falta, un no sé qué inconcluso, inexplicable.



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XC: ¿Pudieras compartir tus actividades como poeta?



IR: Pues no me detengo, a cada invitación para leer poesía o hacer performance digo inmediatamente que sí. Lo siento como un deber, un deber que es un placer inmenso. Recuerdo la última lectura en la avenida Fernández Juncos en Santurce, se trata de un proyecto del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Puerto Rico en el que unen a 20 poetas en la parada 20 de Santurce y leemos poesía en la acera, casi en la calle. Es una actividad muy bonita porque el MAC se encarga de que el arte salga de las paredes del museo para adentrarse en el imaginario del transeúnte, del pueblo, del país. También recuerdo con mucho cariño el performance que hice junto a la artista y escultora Elizabeth Magaly Robles y mi editor y gran amigo Eugenio Ballou. Juntos hicieron un libro callejero, imprimían con stencils fragmentos de poemas mientras yo leía en voz alta, caminando junto a la vocalista Ivette Román, mis poemas a la calle, mi homenaje en verso a la ciudad. Además, con Migdalia Umpierre hice un performance inolvidable en el que sumábamos poesía a imágenes visuales de su autoría para llegar de forma interdisciplinaria al público. Para mí el arte de la palabra, la poesía leída, no la escrita, es arte efímero. Todo acto de lectura de poesía es un acto performativo porque leer poesía es hacer que las palabras vivan fuera del papel por breves momentos, su eficacia radica en su breve existencia.



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XC: ¿Cuál piensas que es tu papel como mujer y poeta? ¿Crees que hay alguna responsabilidad?



IR: No creo que la mujer tenga más o menos responsabilidad que el hombre con la palabra escrita. Se es poeta o no, seas hombre o mujer. El género no le importa a la poesía escrita con mayúsculas, a la Poesía le importa, si fuera un ente, si estuviera de pie frente a mí, que yo la articule, que yo haga algo por hacerla aparecer ante mis propios ojos y luego ante los ojos del lector. Pensar que como mujer poeta tengo más responsabilidad que el hombre de hacernos un espacio de valía en el ámbito literario sería caer en un error que no admite que ya hemos logrado y ganado ese espacio. Eso no significa que no reconozco la labor ardua de las trabajadoras de la palabra que me antecedieron y a quienes debo la libertad artística de la que hablo, ellas dieron la pelea por mí.



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XC: ¿En qué proyecto o proyectos literarios estás trabajando ahora?



IR: Pues ahora estoy trabajando de lleno con la lectura de poetas españoles claves para mi literatura: Leopoldo María Panero, Antonio Gamoneda y Olvido García-Valdés. Estoy terminando la antología de poemas y portraits que he hecho junto al artista y fotógrafo Adál Maldonado titulado Cuerpo del poema. En este proyecto Adál ha retratado a los poetas más importantes de la década de los setenta así como a mis coetáneos y contemporáneos. Por otro lado, espero las galeras de Alumbre y afino detalles de mi poemario inédito El libro de los conjuros. También trabajo mi segunda tesis doctoral que esta vez hago en la Universidad de Puerto Rico en el programa graduado de Estudios Hispánicos. Esta tesis busca intercalar poética y etnografía.



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XC: ¿Qué consejos tiene Irizelma Robles para otros poetas que comienzan?



IR: Los mismos consejos que Rilke le dio a su joven poeta y que yo sigo al pie de la letra, que no escriban primero los poemas de amor, que dejen la ironía de lado, que escriban de la Naturaleza, la exterior y la interior. La naturaleza humana debe ser el primer camino o la primera pregunta de un joven poeta.



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XC: ¿Hay algo más que quisieras compartir?



IR: ¡Sí! Claro está, quiero compartir ese poema problemático del que les hablé de mi libro Alumbre. A cambio me gustaría que los lectores de esta entrevista escribieran su propia versión del poema en la sección de comentarios. Nada sería más enriquecedor para mí. Aquí les dejo el poema y mi abrazo.



los amantes han dejado el árbol

para caminar por la sabana



¿el amor, la muerte, el fuego?



el amor incandescente

de dos cuerpos que rondan la tierra





Links:











Irizelma Robles Álvarez (Puerto Rico) es poeta y ensayista. Obtuvo un doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México en 2002. Actualmente, estudia en el programa graduado de Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico. Ha publicado los poemarios De pez ida (Isla Negra, 2003 y una nueva edición de Atarraya Cartonera, 2015), Isla Mujeres (Fragmento Imán, 2008), Agave azul (Folium, 2015) y el libro de antropología La marejada de los muertos: tradición oral de los pescadores de la costa norte de Puerto Rico (CIS-UPR, 2009). Su obra poética aparece antologada En la barca lusitana (Portugal, 2012), Mujeres como islas: antología de poetas cubanas, dominicanas y puertorriqueñas (La Habana, 2011), Red de voces: poesía contemporáena puertorriqueña (La Habana, 2011), Hostos Review: Open Mic/Micrófono abierto. Nuevas Literaturas puerto-neorriqueñas/New Puerto-Nuyorrican Literatures (N.Y., 2005), Pescadores en América Latina y el Caribe: espacio, población, producción y política (México, 2011). Ha participado en diversos recitales, festivales de poesía y congresos de antropología en Puerto Rico, México, Nueva York, Chicago y República Dominicana.





Pie de fotos:



1. Portada de la primera edición de De pez ida (Isla Negra, 2003)

2. Nueva edición cartonera de De pez ida (Atarraya Cartonera, 2014)

3. Portada del poemario Isla Mujeres (Fragmento Imán, 2009)

4. Portada del poemario Agave azul (Folium, 2015)

5-11. Calado, collage y diujo de Frances Gallardo Varela para ilustrar Agave azul de Irizelma Robles.

12. Presentación de Agave azul en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Puerto Rico.

13. Presentación del libro Cuerpo nuestro de la poeta puertorriqueña Áurea María Sotomayor en la librería AC en Santurce.

14. Presentación del libro Samsara de la poeta puertorriqueña Sheila Candelario en la librería La Tertulia en Río Piedras.

15. Presentación de la edición cartonera de De pez ida en la librería AC.

16. Escogiendo mis libros junto a mi editora de Atarraya Cartonera, Nicole Cecilia Delgado.

17. Acaso el lenguaje: lectura de poesía junto al poeta puertorriqueño Noel Luna.

18. Junto a Sheila Candelario en la apertura del Festival Internacional de Poesía de Managua, Nicaragua.

19. Leyendo poesía en 20 poetas en la 20, un proyecto del MAC en Santurce.

20. Cartel de 20 poetas en la 20.

21. Público asistente a 20 poetas en la 20.


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