Thursday, July 14, 2016

Mi abuela, la loca



 de José Ignacio Valenzuela

El libro infantil Mi abuela, la loca, de José Ignacio Valenzuela, celebra la relación especial entre un tímido niño y una abuela excéntrica, con la que comparte un amor singular por las palabras y el reto de la expresión poética.

La madre de Vicente ha conseguido trabajo y por eso el niño tiene que pasar las tardes en casa de su abuela. El problema es que la abuela Petunia es rarísima: siempre se viste de negro, detesta el sol y puede soltarse a declamar un poema cuando uno menos se lo espera. También tiene la costumbre de pintarse un lunar falso en la cara que muestra su estado de ánimo dependiendo del lugar donde se lo ponga.

Vicente, por su parte, se describe a sí mismo como "el rey de los nerds" (personas dedicadas completamente a su afición), mejor acompañado de libros que de amigos, y ya tiene bastante con las burlas de sus compañeros como para que Petunia, "tan distinta a todas las otras abuelas del mundo", lo espere frente a la parada del autobús escolar.

Al principio la abuela no le hace mucho caso a Vicente, hasta que una tarde, lo pone a prueba pidiéndole que describa el gran árbol del jardín sin decir las palabras tronco y ramas.

"¿Se vale si digo que un árbol es un gigante de madera, que extiende muy contento sus brazos con hojas hasta el cielo...?", le responde Vicente.

La abuela se emociona con la respuesta de su nieto y así comienza el juego de las metáforas para el cual Vicente muestra gran facilidad. Convertido desde entonces en su nieto favorito, la abuela anuncia formalmente que Vicente "¡es poeta!".

La abuela siembra en su nieto la semilla de la escritura que encuentra en el niño tierra fértil y le dará frutos abundantes durante el resto de su vida.

Mi abuela, la loca ha tenido un destacado éxito no sólo en Chile, país de origen del autor, pero también en España y México, donde va por la tercera edición.

"Creo que el éxito que el libro ha tenido de manera transversal entre lectores infantiles, juveniles y adultos radica en el hecho que es un libro que habla de sensibilidad, que es algo de lo que todos estamos carentes", dijo Valenzuela a Efe. "Nadie le enseña a uno a ser sensible, a mirar el mundo con los ojos cerrados".

Otro detalle que puede haber contribuido a su recepción es que, según Valenzuela, la historia aborda el tema de la muerte de manera "honesta y sin dramatismos". También cabe añadir que tanto las ilustraciones como la tipografía complementan la historia a la perfección.

El destacado ilustrador mexicano Patricio Betteo captura la esencia de los personajes en pocos trazos hábiles que se intercalan en el relato. La tipografía es juvenil y alegre, destacando en negritas algunas frases como si escucháramos una entonación especial en la narración. En ocasiones las páginas se vuelven negras y las letras blancas, como cuando Vicente está describiéndole a la abuela lo que ve con los ojos cerrados.

Aunque la historia es ficticia, Valenzuela señala que fue inspirada por su abuela, la poeta chilena Violeta Camerati. Fue ella quien despertó en el autor el deseo de trabajar la palabra con esmero y eventualmente dedicarse de lleno al quehacer literario. De ella aprendió también lecciones de vida, como las que Valenzuela comunica sutilmente en el libro.

"De alguna manera, la abuela del libro le enseña a su nieto a mirarse primero él antes de buscar darle en el gusto a los demás", añadió. "Y eso es algo que todo quisiéramos oír, creo yo, en diferentes momentos de nuestras vidas".

(Por Lydia Gil para Agencia EFE)

1 comment:

Diana Garcia said...

Gracias por decirme de este libro. Se suena muy bonito y lo voy a buscar y comprar. Soy una maestra de niños en el nivel 1 y me encanta leerles sobre poesía.