Monday, August 21, 2017

Entrevista a Laura Crotte



Entrevista a Laura Crotte por Xánath Caraza



Laura Crotte, actress, vocalist, stage director, educator, and community organizer hails from Mexico where she studied Dramatic Literature and Theatre at UNAM. She was trained at the Anthropology of Theatre Lab in Chapultepec, and was part of Tablas y Diablas Comedy dell Arte Mask Lab conducted by Jean Marie Binoche in Xalapa, Veracruz. She was trained by Abraham Oceransky, Alicia Martinez, Juan José Gurrola, Miguel Córcega, and Héctor Mendoza. Her credits in Mexico include puppets, musicals, dramatized readings, and original works on national and international tours.  She was trained in Royal Academy of Dancing-Ballet, Western African, Flamenco, Afro-Caribbean, Mexican Folkloric, and Oddissi dance styles.

In Chicago as vocalist, she has been featured with Sones de Mexico at Chicago Symphony Orchestra Hall with the Civic Orchestra of Chicago in Hallowed Haunts, at the House of Blues in “Revolucion” concert and CD release, and at Steppenwolf with “Corazón”. She has been vocalist with Orquesta La Tira, Hoy Son, and bayanist virtuoso Stas Venglevski. 

Her theatre credits include “Into the Beautiful North” and “Yasmina’s Necklace” at 16th Street Theater, “The Sins of Sor Juana” and “Electricidad” at Goodman Theatre´s Albert house and at their Owen house in “Esperanza Rising”, “Pedro Paramo”, “La Casa de Bernarda Alba”, and “Mariela in the Desert”.  The Goodman Latino Theater Festival produced her  Mexican Musical version of Lorca´s Blood Wedding where she adapted, directed, designed, and performed  “Al son que me toques, Lorca”.  She has toured with theater productions to Peru, Cuba, Canada, Argentina, and extensively in Mexico. As a former Teatrovista member she was featured at Chopin Theatre in “Another part of the house”, “Blind mouth singing”, and “The Sins of Sor Juana” at the Mexican Fine Arts. She has worked in full productions or stage readings  with Chicago Children´s, Steppenwolf, Chicago Humanities Festival, Chicago Dramatist, Teatrovista, Silk Road Rising, 16th Street, Teatro Luna, and  Goodman Theatres.

  Laura has toured Chicago public schools, libraries, and Community Centers with her solo mask performances, myths, legends, and cultural storytelling accompanied by cello, bass, jaranas, or harp enhancing Mexican culture. She is a faculty member of Old Town School of Folk Music.  Ms. Crotte was funded by the McArthur Foundation International Connections to plan, produce, and coordinate a cultural exchange program between educators in Chicago and scholars, artists, and community organizers in Veracruz, Puebla, Morelos, Hidalgo, D.F. and the state of Mexico.



¿Quién es Laura?

Multifacética, interdisciplinaria, promotora de cultura, exploradora de lenguajes escénicos y expresivos, profundamente interesada en la diversidad cultural y en la digna representación de
las múltiples etnias que habitan nuestro planeta, especialmente nuestro continente. Soy frontera, soy trenza, soy puente, marco el ritmo e invito a la danza, cuestiono y confronto conocimientos previos con respecto a las culturas. Soy apasionada de mi trabajo como actriz, docente, organizadora comunitaria, entrenadora y promotora cultural.

¿Quién te acerca a las artes escénicas?

Mi familia es una familia de docentes, desde mi bisabuela paterna, mi abuela, mis tíos, mis primas, mi padre y mi madre y algunos hermanos; muchos amantes de las letras, la historia de México, la historia de la cultura y la antropología, pero ante todo fue una familia amante del deporte de la declamación. Era de rigor cada domingo u ocasiones especiales y desde tempranísima edad el memorizar alguna poesía y declamarla frente a toda la familia y amigos según la oportunidad. El gusto, la destreza y el coqueteo entre los nervios y la satisfacción de estar frente a un pequeño o gran público exponiendo una gama variada de emociones es una sensación antigua en mi piel, en mi postura, en mis ademanes y gestualidad. El placer de pronunciar palabras con claridad, desmenuzando los sonidos de cada vocablo encontrando sus melodías ocultas, sus ritmos, navegando la cadencia de los versos y dejando que las emociones trasminen a través de las estrofas me fue seduciendo inevitablemente. Cuando en 3ero de secundaria, ya segura de mi fascinación por el arte teatral, entraba al Instituto de Artes Escénicas que dirigía Miguel Córcega en las calles de Bucareli en la Ciudad de México y estudiando los orígenes del teatro griego supe que sus comienzos fueron realmente la lírica, cantada, recitada hasta que el personaje salta a un estrado y hace esas palabras “suyas”…..reconocí lo que ya había experimentado desde tempranísima edad al interpretar y poder empatizar con la voz del poeta y hacer sus emociones, mías. 


¿Cómo comienza el quehacer artístico?

Ya por casualidad y por el destino de ser chaperona de mis hermanas mayores quienes solo por noviar hacían teatro aficionado, había experimentado a los 12 años mi primera actuación en “La Barca Sin Pescador” de Alejandro Casona. Siguieron “Mira, la reina indú” de Gucharán Dás, La Señorita de Trevelez…y otras.  Sin embargo, el primer affaire realmente se da conociendo en 2do de secundaria al francés Eugene Ionesco del teatro del absurdo y actuando su “Cantante Calva” bajo la dirección de la entonces monja y mi mentora en muchos sentidos Irma Robledo. Ya tenía yo una pequeña compañía teatral solo de mujeres que pronto se unió a otra de solo varones creando con los hermanos Rafael y Paty Perrín un ensamble con quienes montamos varias obras, rentando teatro, produciendo nuestros programas y vendiendo boletos. Siguió el Instituto de Arte Escènico y más tarde la escuela de Literatura Dramática y Teatro en Filosofía y Letras en la UNAM donde conocí a Héctor Mendoza, Gabriel Weisz, Enrique Ruelas. Sin embargo el trabajo en el Laboratorio de Antropología Teatral en la Casa del Lago de la UNAM me transformó profundamente y puso en comunicación intensivamente las disciplinas que ya practicaba entonces, validando la importancia que ya para mí tenía el trabajo corporal.  La frontera entre movimiento, teatralidad, expresividad, sonoridad o en un sentido muy lineal teatro/danza/música es mi hábitat. Siempre a partir del cuerpo constituyó mi escuela, mis exploraciones, mi técnica.


¿Tienes recuerdos de escenas favoritas de otros actores? ¿Pudieras compartir alguna y compartir un poco de tu reflexión/atracción hacia ésta?

Tuve la oportunidad, al residir en la gran Tenochtitlan, de ver tremendos actores de la antigua escuela como Carlos Ancira en el “Diario de un Loco”, a López Tarso, a Ofelia Guilmain, a Rosenda Montero, y muchas veces el Tenorio de Gonzalo Vega. También a la nueva generación universitaria salida del CUT haciendo teatro contemporáneo como Julieta Egurrola y otros jóvenes y fabulosos como Mario Iván Martínez. “El luto embellece a Electra” de O´Neill con Maricruz Olivier y María Teresa Rivas me reafirmaban esa veneración antigua y heredada por la tradición de mi familia a la interpretación de “las letras”, de la literatura clásica, o de textos ya de por sí admirables…. Sin embargo, ya en la carrera varios de mis compañeros quedaron para la obra “De la Calle” de González Dávila, dirigida por Julio Castillo y cuando vi la interpretación de Roberto Sosa donde cuerpo, texto, voz y crudísima realidad cercana al mundo de la ciudad que yo habitaba, rompían la cuarta pared de comodidad, de textos venerables, de pieza de museo y la historia se transmitía a través del temblor de su piel, de sus respiraciones, de una profunda transmutación que leías en su mirada…entendí que el lenguaje teatral conjuntaba tantísimos lenguajes en sí mismo……tantas capas de modos de entendimiento que transgredían la comprensión lineal, racional, anecdótica, y finalmente trascendería desde entonces hasta la fecha, e irreparablemente para mí lo verbal.


¿Cómo es un día de creación / práctica para ti? ¿Dónde ensayas?

Cuando ensayo alguna obra, producción de un teatro principal que me contrata, dado que soy miembro del sindicato, hay un proceso de unas 4 semanas, donde se inicia normalmente con un poquito de trabajo de mesa que implica profundizar en los contextos, en las relaciones, en la estética que director y cuerpo creativo van planteando. Hay lecturas anexas, investigaciones, conexiones que nutrirán el trabajo actoral.
Ya antes de llegar al proceso se han estudiado los textos, los cuales seguirán viviendo un proceso de ajustes cuando el autor está presente y especialmente si se trata de un estreno mundial, con la ayuda de un dramaturgo presente en el equipo. Lectura, trabajo escénico, montaje de escenas, ensayo de escenas ya practicadas, correr fragmentos de varias escenas, pueden ser posibles escenarios en un día de trabajo. Si la obra ya está en funciones el trabajo es directamente en las tablas y en los vestidores, donde hay calentamiento vocal, corporal y un poco emocional. Respiración, concentración y contacto con los compañeros de trabajo.

Cuando se trata de mis propias producciones, podría estar construyendo máscaras de papel maché, fabricando un vestuario con elementos naturales como conchas marinas u hojas de maíz. Puede que sea necesario entender los elementos técnicos de cómo manipular un títere del tamaño natural del actor y practicar cómo va a ponerse y quitarse dicho títere para pasar a la siguiente escena que implica un cambio de vestuario y manejo de una mojiganga que requerirá una postura corporal muy especial. La memoria vocal, verbal, corporal, emocional, y espacial trabajan en todo momento aunque en ensayos pueden subdividirse para entender una o varias o todas a la vez.


¿Qué tanto hay de México en lo que haces? 

Dentro de la gran mayoría del trabajo que realizo en docencia, en talleres, en conferencias, en los espectáculos que yo produzco la cultura mexicana, su mitología y leyendas, sus épocas históricas (prehispánica, colonial, contemporánea), su composición multiétnica, su geografía, su biodiversidad son sustancia y esencia en mis historias, mis cuentos, los cantos y los entrenamientos. Trabajo con el idioma español constantemente. En las tablas, he trabajado muchos textos latinos y colaborado con creadores mexicoamericanos.
Como promotora cultural y de intercambios binacionales he conectado educadores y organizadores de educación de U.S.A. con profesores, académicos, artistas, ONG mexicanas. Vestuario, máscaras, música, danzas, leyendas, piezas arqueológicas, textiles, cerámica mexicana forman parte constante del trabajo que realizo.


¿Cuál piensas que es tu papel como promotora cultural? ¿Crees que hay alguna responsabilidad?

Casi por genética, digamos por tradición familiar la docencia se me ha dado desde también temprana juventud. Siempre practiqué la danza clásica, española, flamenca y más tarde de la India, y de algunas regiones africanas, pero siempre aunque tengo una gran pasión y expresividad hubo cierta dificultad para mí. Creo que eso me facilitó ser una buena instructora para pequeños. Mi trabajo artístico sobre los escenarios, se ha ido combinando con una diversidad de actividades meramente educativas. Talleres, entrenamientos, facilitación, conferencias, coaching personal han sido muchos de los puentes que he tendido para llevar
las bellas artes, las expresiones culturales a otros ambientes profesionales, familiares, vecinales haciendo que estas manifestaciones o lenguajes enriquezcan, faciliten, confronten, ayuden a solucionar, manifiesten, demanden asuntos, intereses o necesidades en otros ámbitos que no son los necesariamente culturales. Me gustan las fronteras. He trabajado el teatro personal, el psicodrama, el socio-drama, el teatro político, el teatro documental, el trabajo de voz para profesores, organizadores sociales, psicoterapeutas. La cultura es el tejido más fino que integra sociedades, que cura, que permite reflexionar al mirarse en un espejo. Mi labor de promoción cultural es esencial para mí- los intercambios multidisciplinarios, multiculturales, internacionales han sido de mi más profundo interés.  El saber es una inmensa responsabilidad, de modo que el conocer diversas expresiones, culturas o pensamientos me obliga a compartir dichas relaciones en otros ámbitos donde creo se nutrirán de estos encuentros.  


¿En qué proyecto estás trabajando ahora?

En mis últimos años viviendo en Xalapa, Veracruz y a través de un apoyo estatal realicé una investigación en el mundo de la expresión vocal, fue una experimentación mucho muy interesante que quedó truncada y que ahora quiero retomar. La exploración vocal y la construcción del personaje fue entonces- ahora lo voy a confrontar con diversos medios: la instalación, la proyección, la tecnología de grabación. El tema es la mitología femenina en el mundo prehispánico.






Friday, August 18, 2017

Writing in the Dark: The Eclipse, Trump, and Fiction


Wikipedia says that on Monday, August 21, 2017, “a total solar eclipse will be visible in totality within a band across the entire contiguous United States. … The last time a total solar eclipse was visible across the entire contiguous United States was during the June 8, 1918 eclipse, and not since the February 1979 eclipse has a total eclipse been visible from the mainland United States.” Fourteen states will experience the total eclipse (Colorado’s not one of the 14) and at least 50 states will have some partial eclipse.

Thousands of Colorado residents are buying eclipse glasses and packing for a long weekend to Wyoming, Nebraska or Kansas. Hundreds, if not thousands, of lectures, parties, viewing events, picnics, and other gatherings will celebrate the heavenly event. The nationwide phenomenon has been in the headlines for weeks, the subject of talk shows and news specials. But not even a total eclipse of the sun can overshadow the Donald Trump crime wave.


The symbolism is too easy. Since January 20, 2017, the United States has already undergone a jarring series of eclipses. Diplomacy to rationality to decency to basic honesty, etc., etc., have been overwhelmed by the darkness of the Donald Trump presidency. The actual eclipse might be anti-climactic since we’ve endured one mind-numbing assault after another on much more than a few minutes of sunshine.
 

If I came across a Donald Trump character in a story, I’d say the author had ripped off the mad dreams of Edgar Allan Poe, Elmore Leonard or Neil Gaiman, or any other writer known for wild, crazy over-the-top characters caught up in frenetic situations who respond with evil mistakes. Characters who are laughable yet frightening, pitiful yet grotesque.
 

The cartoonish president trumpets imaginary feats – outright lies – in much the same way that the Dragon Queen of Game of Thrones, Daenerys Targaryen, has herself introduced to lesser beings: “Daenerys of the House Targaryen, the First of Her Name, The Unburnt, Queen of the Andals, the Rhoynar and the First Men, Queen of Meereen, Khaleesi of the Great Grass Sea, Protector of the Realm, Lady Regnant of the Seven Kingdoms, Breaker of Chains and Mother of Dragons.” From Trump’s own mouth we hear inflated numbers for his Inauguration Day crowd ("the biggest ever,") and a quote that never happened praising him for "the greatest speech ever made" to the Boy Scouts. He lies about silly things such as how many Time covers he's been on ("the all-time record in the history of Time magazine.) Or, more ominously, he warns about the fire and fury “like the world has never seen” that he will rain down on North Korea. The world laughs at him at the same time that we are shocked by his words and anxious about the power he wields and the actions he may take.
 

But I’m unfair to the Mother of Dragons. In addition to her quest for the Iron Throne of the Seven Kingdoms she is also trying to rid the world of slavery. Trump will never be accused of fighting on the side of slaves.
 

Trump is all too real, and his reality and the times we live in raise issues for all of us, including fiction writers, a group to which I claim an attachment. Those of us who create stories have to ask, in these days when an eclipse may be an omen of coming disaster, are we necessary or relevant? What is the role for fiction writers when the world has slipped into a nightmare more vivid than any Marvel Universe, bleaker than any noir tragedy?
 

I’ve been through the spectrum of possible responses. I’m working on a novel that I’ve approached in spurts of ambition and periods of avoidance. I write a few pages but then I am stopped by a smack in the face from the latest Trump apology for Nazis or an off-the-cuff tweet threatening nuclear annihilation.
 

I always return to writing. I remember that storytellers have existed since we gathered in caves and worshipped the stars; that people with imagination and creativity have sung the praises of heroes and martyrs even when the cause has been lost; that in the whirlpool of despair we turn to storytellers to give us strength, to remind us of our common humanity and our universal needs for community, respect, love, and compassion.
 

Storytellers preserve history, most especially in fiction. They keep the record intact. Storytellers restore the losers’ versions of what actually happened. And they entertain while doing it.  

Fiction stimulates and agitates. A good plot, intriguing characters, and clean crisp writing can free a mind, set it off on a search for more inspiration, and reveal unknown worlds. A good story grounds us.
 

And, yes, fiction is escapism – a break from the harsh strobe light of reality. Tales of romance, suspense, action, horror, speculation, human interaction, or detection act as pressure valves offering release. Some may think that in these times such a break is a luxury. I disagree. I have come to believe that a good book not only offers entertainment or relief but also a firmer grasp on the reality of the struggle that life can become and, in that way, arm us with intellectual and emotional weapons that are essential in that struggle.

It's been reported several times over the years that Trump does not read books.  His excuse often is that he doesn't have time. Or there is no need. He once bragged that he makes decisions based on his "knowledge" and common sense, and he denigrated  experts who studied the issues. Yet another reason to keep on writing.
 

With or without Trump, writers will continue to write. Artists will paint. Musicians will serenade. Some of the art will be political, some will avoid politics, and some simply will be created. Eventually, the present time will be judged, including the art of this time. Hope I’m included.
 

We will be measured on how we stood together against the encroaching eclipse of Trump and his goons and cronies. We may be acknowledged if we fought against threats to our neighbor’s peace and safety. We will be condemned if we stand back and do nothing.
 

I hope that in that future someone will say the writers of the United States, particularly writers of color, struck blows against racism and for justice in their own ways with their fantastic, marvelous, inspirational, jubilant tales, books, comics and poems. I also hope, and believe, that the future will say that Trump never could stop the storytellers.

Later.


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Manuel Ramos is the author of several novels, short stories, poems, and non-fiction books and articles. His collection of short stories, The Skull of Pancho Villa and Other Stories, was a finalist for the 2016 Colorado Book Award. My Bad: A Mile High Noir was published by Arte Público Press in 2016 and is a finalist for the Shamus Award in the Original Paperback category sponsored by the Private Eye Writers of America



Thursday, August 17, 2017

Chicanonautica: Report From Altermundos







I just finished reading Altermundos: Latin@ Speculative Literature, Film, Popular Culture edited by Cathryn Josefina Merla-Watson and B.V. Olguín, and I've got to tell you that it's well worth reading.  It's damnear 500 pages and is not just stuff by and about me, and--oh yeah--my artwork. My sombrero's off to the UCLA Chicano Studies Research Center Press. This is an important book about La Cultura and where it's going in the 21st century. And it's a good companion read to Latin@Rising.


So, what are altermundos? Is this connected to the Altermundismo movement? Not officially, but there are some common concerns. According to Wikipedia:


El movimiento altermundialista es un movimiento social heterogéneo compuesto por simpatizantes de muy variados perfiles, que proponen que la globalización y el desarrollo humano se basen en prioridad en los valores sociales y ambientales, en oposición a quienes los centran en el neoliberalismo económico.


There's no direct connection to Afrofuturism either, even though Octavia Butler keeps getting mentioned along with Gloria Andzaldúa.


Yup, all kinds of borders are breaking down . . .

 
The imagination can no longer be seen as the intellectual property of this planet's Anglo minority. And the Latino/a/@/x/oid imagination is no longer stereotyped as magic realist. Like I've said before, in a significantly technologically advanced culture, magic realism becomes indistinguishable from science fiction.


And it's not all just science/speculative fiction, either. There are essays about comics, movies, “fine” art, music, performance, and community organizing. The intergalactic barrio looks back at traditional sci-fi and finds it cramped and restricting. La Cultura needs room to breathe, dance, mutate . . .


The prose ranges from academese to avant-poetic experiments worthy of speculative fiction's new wave and cyberpunk movements, and we get new terminology, like in science fiction. 

Once again, we're in uncharted territory where common spellings haven't been established. New words for new worlds.


There isn't a consensus on what to call it all. Chicanafuturism? Chican@futurism? . . . Chicanonautica? I rather like Merla-Watson's speculative rasquache.


M. Christian once told me, “It's just futurism!” An old word that keeps taking on new meanings. In this case it's everybody discovering and creating their own visions.


Which is exactly what we need in these tumultuous times.

In Altermundos we have the cornerstone for a new kind of Latinidad. I'm not sure what to call it: Movement? Phenomenon? Cultura? Civilization? ¿Civilizaçiones?


Read it, and find out what's been going on, where it's going, and get inspired as to what you should do next.


Ernest Hogan wrote High Aztech, Cortez on Jupiter, and Smoking Mirror Blues before any of this stuff was cool.


Wednesday, August 16, 2017

The Latino Family's Guide to Homeschooling


By Monica Olivera


  •             Paperback: 200 pages
  •             Publisher: CreateSpace Independent Publishing Platform
  •             Language: English
  •             ISBN-10: 1548594814
  •             ISBN-13: 978-1548594817



Homeschooling is quickly growing in popularity among minority families.

"The Latino Family’s Guide to Homeschooling" has been eight years in the making and is written by Monica Olivera, a Latina homeschooling mom. It is designed to help Latino and bilingual families get started on their homeschool journey.

Inside this comprehensive guide, you’ll learn the following:

• what is homeschooling?
• how to get started
• bilingual homeschooling
• homeschooling children with special needs or learning differences
• preschool & kindergarten
• homeschooling older children
• preparing for college

You’ll also read the stories of other successful homeschoolers, most from a variety of Hispanic or bilingual backgrounds. Learn about how and why they began homeschooling, and read their advice for teaching at home.

Filled with resources and tips for finding great curricula, as well as advice for daily learning, this book is a must-have for every Latino family considering homeschooling.


Monica Olivera is a Latina homeschooling mom and freelance education writer. She is dedicated to Latino children’s education and shares resources for parents who homeschool or simply want to be more involved in their children’s education on her website, MommyMaestra.com. Her articles have appeared on NBCNews.com, PBS Parents, FOX News Latino, LatinaMom.me, and many other sites.