Thursday, August 25, 2011

Amadito y los Niños Héroes

Un nuevo libro ilustrado para niños aborda el difícil tema de las pandemias y lo que puede hacer cada cual, incluso los más pequeños, para ayudar a combatirlas.

Amadito y los Niños Héroes del folclorista nuevo mexicano Enrique Lamadrid destaca el rol heroico de los niños durante las epidemias de viruela e influenza de siglos pasados.

Publicado en edición bilingüe, el libro es parte de la colección "Pasó por aquí" de la editorial de la Universidad de Nuevo México, cuya misión es recuperar y preservar la herencia literaria nuevo mexicana.

Lamadrid relata la historia de José Amado "Amadito" Domínguez, un niño nuevo mexicano de nueve años que junto a su familia busca protegerse de la pandemia de influenza de 1918.

A su madre le preocupa que los remedios tradicionales que han utilizado por generaciones quizás no sean lo suficientemente eficaces para prevenir la influenza.

Ante el peligro de la epidemia, Mamá Virginia "movilizó a los niños para limpiar toda la casa con jabón de lejía", escribe.

Aun con su rico repertorio de remedios tradicionales, como poner una cebolla morada debajo de la cama del enfermo o tomarse un té de chamizo, Mamá Virginia se siente inútil frente a la influenza.

Sin embargo, recuerda que un siglo antes su bisabuela, María Peregrina, quien para entonces tenía nueve años, había llevado la vacuna contra la viruela al mismo pueblito de Chamisal.

Mediante el relato de la Nana Peregrina, Lamadrid explica el ambicioso plan conocido como los "Niños Héroes", una cadena humana mediante la cual se inoculaba a niños sanos que se convertían en portadores de la substancia milagrosa.

"Se les rascaban las crucitas en los brazos, y se les vacunaba con el suero de la ampolla del niño anterior", explica Mamá Virginia a sus hijos.

"Así, de ese modo, diez días después, se les formaba una nueva ampollita en el mismo lugar" y así pasaba de niño a niño, de pueblo a pueblo, por toda la Nueva España.

Mamá Virginia había preservado costras de vacunas viejas y con ellas el conocimiento de cuánto tiempo remojarlas para reactivarlas, cómo esterilizar una navaja y cómo administrársela a su familia.

El relato viene acompañado de coloridas ilustraciones a cargo de Amy Córdova que reflejan la historia con un aire de antaño.

Además de un glosario y referencias bibliográficas, el libro incluye un ensayo de Michael León Trujillo sobre las pandemias y los remedios tradicionales.

Desafortunadamente, el ensayo aparece solo en inglés, pero incluye reproducciones de fotos y documentos históricos.

El personaje de Amadito está basado en la vida real, José Amado Domínguez, quien llegó a convertirse en el primer médico nuevo mexicano en el condado de Taos.

En el epílogo, Lamadrid explica que durante 50 años de servicio a las comunidades rurales, Domínguez ayudó a centenares de personas hasta su propia muerte en 1999.

Fue también, explica, el último doctor que realizó visitas a domicilio en las placitas del norte del estado donde se crió.

Lamadrid explica que la Nana María Peregrina, aunque basada también en un personaje de la familia de Domínguez con ese nombre, es ficción histórica.

Sin embargo, al integrar la historia de ambos protagonistas, separados por poco más de un siglo en el mismo pueblo en las montañas de Nuevo México, Lamadrid rescata un relato esencial del folclor regional.

(AMADITO Y LOS NIÑOS HÉROES. Enrique R. Lamadrid. University of New Mexico Press. 59 páginas).

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