Monday, February 06, 2017

Entrevista a Gerardo Cárdenas


Entrevista a Gerardo Cárdenas por Xánath Caraza


Gerardo Cárdenas por Ana María Soto
Gerardo Cárdenas (Ciudad de México, 1962) es periodista y escritor. Tras salir de México en 1989 ha vivido en Miami, Washington, D.C., Bruselas, Madrid y Chicago. Es autor de los poemarios En el país del silencio (2015) y Silencio del tiempo (2016), la obra de teatro Blind Spot (2015), y el libro de relatos A veces llovía en Chicago (2011). Su adaptación a Romeo y Julieta de Shakespeare se presenta estos días en Aguijón Theater en Chicago. Actualmente, trabaja en una nueva adaptación teatral y tiene en vías de publicación un segundo libro de relatos y una antología de la que es editor. Sus artículos, relatos y poemas han sido publicados en medios impresos y electrónicos de varios países, y sus libros han sido sido merecedores de varios premios nacionales e internacionales.





Xánath Caraza (XC): ¿Quién es Gerardo Cárdenas?



Gerardo Cárdenas (GC): Me defino básicamente como escritor y periodista; desde los 20 años hago las dos cosas. En mi vida laboral he hecho muchas otras cosas pero desde hace tiempo sólo me defino por las cosas que me gusta hacer, por aquellas que me han acompañado a lo largo de mi vida adulta.



XC: ¿Quién guía tus primeras lecturas?



GC: Mi abuela Susana me enseñó a leer, pero además me regaló muchos libros. Muchas veces yo le leía mientras ella tejía. Y me regaló libros de una gran variedad: novelas, cuentos, teatro, poesía. Después de ella, creo que dos profesores que tuve en preparatoria, Francisco Castañeda y Oscar Macín, me impulsaron a seguir leyendo y me condujeron a lecturas que fueron muy importantes.

XC: ¿Cómo comienza el quehacer literario para ti?



GC: Creo que comencé a escribir con regularidad en preparatoria, hacia los 16 años. Escribía cosas sueltas, cuentos, algunos poemas. Por un tiempo escribí breves “novelas” de detectives. Seguí escribiendo, de forma caótica, descoordinada, en mis primeros años de universidad sin atreverme jamás a publicar pese a que algunos amigos, al leerme, me sugerían que lo hiciera. Entre los 25 y los 35 prácticamente no escribí nada. Ocasionalmente, compraba una libreta y escribía algo pero lo interrumpía y nunca lo retomaba. El punto de inflexión fue precisamente hacia los 35 cuando ingresé al taller de escritura de Enrique Páez en Madrid, España, y él publicó un cuento mío en la antología del taller que publicaba cada año. Me asustó verme publicado, pero al mismo tiempo me produjo una emoción enorme. Dos años más tarde estaba en Chicago y aquí ingresé al taller de cuento y poesía de la revista Contratiempo. Ahí logré desarrollar una disciplina que luego me permitió publicar, primero en artículos en Contratiempo y otras revistas, y eventualmente en libro, aunque el primero libro no vino hasta 2011.



XC: ¿Tienes novelas u obras de teatro favoritas de otros autores? ¿Pudieras compartir algunos párrafos y compartir un poco de tu reflexión hacia ese párrafo?



GC: La lista de novelas, poemarios, obras de teatro u otros géneros que yo considero mis favoritos sería demasiado larga para fines de esta entrevista. Pero llevo muchos meses trabajando con Romeo y Julieta de Shakespeare puesto que escribí una adaptación para la compañía Aguijón Theater en Chicago, que actualmente está en escena, y además he tenido la buena fortuna de actuar en ella en el papel de Fray Lorenzo. Pese a que Romeo y Julieta es una de las obras más conocidas de la literatura universal, creo que pocos realmente leen a profundidad el texto, ya sea en el portentoso original en inglés de Shakespeare, o en alguna de las muchas traducciones al español. Mi situación como lector de obra es poco común puesto que para escribir mi adaptación he leído varias veces el original en inglés, y luego he leído varias veces la traducción en español que hizo Josep María Jaumá para Libros Debolsillo.



Para mí, el monólogo de Mercucio en la Escena IV del Acto I, cuando Mercucio se encuentra con Romeo, es uno de los más bellos y misteriosos de toda la obra de Shakespeare. Hay quien dice que Mercucio es el propio Shakespeare, por cuanto en el monólogo el personaje habla sobre la naturaleza de los sueños. Siempre se hablará de los monólogos de Antonio en Julio César, del príncipe Hamlet, o de Shylock en Mercader de Venecia, pero para mí el Shakespeare más intenso, más verdadero, más entregado a su oficio es el que hace hablar a Mercucio sobre la esencia de los sueños.



          Cierto, hablo de sueños,

          Que son los hijos de una mente ociosa,

          Engendrados de vanas fantasías,

          De sustancia tan fina como el aire,

          Más volubles que el viento, que tan pronto

          Corteja el seno del helado norte

          Como enfadado, vuela a soplar lejos

          Y va hacia el sur cargado de rocío.

Este monólogo precede a la escena en que Romeo y Julieta se encontrarán en el baile de máscaras de casa de los Capuleto. Es un monólogo cargado de presagios, al que el propio Romeo reconoce con la certidumbre de que su vida ha llegado a una encrucijada.



XC: ¿Cómo es un día de creación literaria para ti?



GC: No necesito un lugar especial. A veces escribo en mi sótano, aunque he mudado mi estudio al cuarto que ocupaba mi hija hasta antes de mudarse a la universidad. A veces escribo en un tren, o en un avión, en cualquier mesa de café. Creo que más que el lugar, necesito un cierto ambiente de aislamiento exterior, un grado de concentración que me permita desentenderme de lo que está pasando en torno mío. No tengo una disciplina de escribir diariamente. Sí la tengo, por el contrario, de leer todos los días. Creo que es imposible escribir bien sin leer algo todos los días. Escribo por rachas, lo que quiere decir que pueden pasar semanas o meses en que no escribo nada, pero una vez que tengo claro qué quiero decir, y cómo, puedo escribir por días prácticamente sin pausas.



XC: ¿Cuándo sabes que un texto está listo para ser leído? ¿Cómo has madurado como escritor?



GC: Es difícil contestar la primera pregunta. Sí por mí fuera, habría publicado menos de la mitad de lo que tengo publicado porque siempre estaría haciendo un cambio de última hora. Creo que tomo la decisión de compartir un texto cuando siento que ya está todo vertido que yo quería decir, aunque luego sea yo el principal crítico de lo que ha sido publicado. Sobre la segunda pregunta, creo que tengo más claro qué es lo que quiero escribir, y cómo quiero escribirlo. Hace diez años, por ejemplo, no tenía idea de que me iba a apasionar por el teatro, que iba a escribir poesía, o que iba a tomar la decisión, como lo hice hace unos meses, de olvidarme de la novela como género.



XC: ¿Qué tanto hay de México en lo que escribes?



GC: ¡Mucho, más de lo que yo hubiera imaginado! Creo que nuestras raíces se hacen invariablemente presentes en nuestra escritura. Me son cada vez más próximas las imágenes, los rostros, hasta los ruidos, olores y sabores de mi infancia y mi juventud; es irónico que mientras más avanzo en edad, más busco esas claves que me definieron, que me formaron, y que están atadas para siempre a la historia y la cultura de mi país de origen.




XC: ¿Cuál piensas que es tu papel como promotor cultural?



GC: Por los años que ejercí como director editorial de contratiempo y como miembro del comité organizador de Poesía en Abril, entendí mi función de gestión cultural como parte de la misión de consolidar un movimiento literario en español tanto en Chicago como en el resto de Estados Unidos. Ahora las cosas han cambiado con la victoria electoral de Donald Trump. Yo mismo ya no estoy en la dirección editorial de Contratiempo, y me he inclinado más a trabajar en teatro. Creo que vienen tiempos oscuros, difíciles, tiempos de resistencia, y que mi labor en torno a la gestión y promoción cultural estará centrada en defender la diversidad cultural, la latinidad de Estados Unidos, el español como lengua nativa de estas tierras.



XC: ¿En qué proyecto estás trabajando ahora?



GC: Estoy en escena con Aguijón Theater, con la adaptación que escribí de Romeo y Julieta. Terminado este proyecto, mi siguiente trabajo será con la adaptación, también para Aguijón, de Therese Raquin de Émile Zola. En puerta están también la publicación de un segundo libro de relatos, con una editorial mexicana; y de una antología de cuento en español de Estados Unidos de la cual soy editor, ambos proyectos para 2017.



XC: ¿Qué consejos tienes para otros dramaturgos que comienzan?



GC: El mismo que para el escritor de cualquier género: leer mucho. Yo diría, además, que es fundamental leer a Shakespeare y a Calderón de la Barca, tan importante como leer a los dramaturgos contemporáneos; y ver mucho teatro, mucho. Una cosa final, como experiencia personal: si se puede, subir también a escena y actuar, sentir en tu propia piel la encarnación de alguno de tus personajes.



XC: ¿Hay algo más que quisieras compartir?



GC: Nada más que gracias por la oportunidad.








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