Monday, December 07, 2020

CORTA LA PIEL, Una ficción dentro de una ficción

 CORTA  LA  PIEL, Una ficción dentro de una ficción

por Justine Temeyissa Patale


Corta la piel / It Pierces the Skin

de Xánath Caraza

Traducido al inglés por Sandra Kingery

Prólogo por María Esther Quintana Millamoto

(FlowerSong Press, 2020)

 

La historia inicia con la voz de una de las Violetas, dos personajes misteriosos con el mismo nombre. En efecto Violeta es un personaje que funciona con dos facetas y existe entre dos mundos. Corta la piel es una obra ambientada en una diégesis que pone al lector frente a una doble narración. La primera se enfoca en una protagonista, llamada violeta, que vive en “la más profunda de las soledades” en Nueva York, una “ciudad maldita, llena de puentes metálicos, donde la soledad, ha descubierto, se siente más profundamente.” La segunda diégesis está centrada en la vida de otra protagonista también llamada Violeta. La primera violeta mediante sus escritos relata las peripecias de su niñez en El Salvador durante la guerra. Dicho de otro modo, el segundo mundo ficticio, es donde encontramos el personaje ficticio creado por violeta la protagonista principal. En realidad, en este mundo imaginario, el personaje Violeta se vuelve en una narradora homodiegética presentando el panorama de la vida de violeta.

 

En uno de los relatos, Violeta, la narradora, expone con un tono melancólico recuerdos nostálgicos sobre la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Así, Violeta la narradora toma una postura de narrador testigo cuya voz es el canal de expresión de los sentimientos profundos de los desaparecidos y de sus parientes. De hecho la presencia de una enunciadora explícita traduce la implicación emocional de la narradora en la historia contada. Mejor dicho mediante su voz narradora, Violeta la narradora se vuelve en narradora autodiegética y esto se materializa en el enunciado siguiente “soy estudiante normalista, soy el 43”. Para la narradora, el más profundo dolor se percibe en el hecho de que “No hay cuerpos que abrazar” para exceptuar lo fatal.

 

Como personajes evocados tenemos, Golda, Benjamín, los estudiantes desaparecidos, los abuelos de Violeta, los padres de Violeta, los soldados en El Salvador... Al mismo tiempo, en los relatos, se nota una utilización intensa de elementos de la naturaleza tales como los ríos, los árboles, la luna, el sol, las estrellas, las hojas, el viento… La presencia de estos elementos cósmicos marca una comunicación con lo medioambiental.   

 

La temática central de esta obra es la dolorosa y profunda soledad. Además, mediante los recuerdos de las dos protagonistas, los relatos presentan un recorrido histórico, geográfico y social que le confiere un valor un tanto documental a la obra. Como temas secundarios, Corta la piel pone en relieve los temas de la muerte, de la guerra, del amor, de la amistad, de la violencia, del dolor y de la esperanza.

 

Corta la piel llega a una conclusión desoladora donde las dos protagonistas están frente a su realidad, el dolor que causa la soledad. Realidad en la que muere la esperanza poco a poco, como lo descubrimos al leer “Gotea la sangre en las hojas blancas. El papel la absorbe mientras se expande”.

Justine Temeyissa Patale es poeta y docente de la enseñanza secundaria de Camerún. Justine tiene una maestría en Estudios Hispánicos y es Doctoranda de la Universidad de Maroua (Camerún). 

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