Friday, July 15, 2016

Do You Know What It Means to Miss New Orleans? Sofía Does.

Melinda Palacio





Sofía del Carmen Rodríguez Fernández 



Do you know what it means to miss New Orleans? Although she does not want to dwell on how much she will miss New Orleans, Sofia del Carmen Rodriguez Fernández speaks volumes on the subject.. Sofia has been in New Orleans for a year. Stars aligned when her husband was able to take a year sabbatical from the university of Mexico and she was able to return to the town that has bewitched her ever since she was a young girl. Her family calls the gulf of Mexico home, both the Mexican and U.S. inlets. Her mother is from Cuidad del Carmen in Campeche, and she has an aunt she used to visit in New Orleans, who later moved further south along the gulf of Mexico in Alabama.

            A year ago, one of the first places she revisited was Cafe du Monde. The assault of powdered sugar and hot beignets to her nostrils brought her back to childhood, to the first time she visited her beloved aunt, not realizing that the city of New Orleans would rise from that deep place of love that reminded her of the music-filled streets, the heavy air, the scent of jasmine, and the ever present Mississippi river.

            "Los recuerdos me llegaron de forma inesperada, muy intensos. La música en las calles y la gente bailando, el aroma a jazmín, el río, y esa humedad que sientes que te inunda el rostro, que lo llena todo. De la comida, recordaba especialmente los beginets, así que fui a buscarlos lo más pronto posible. Llegué al Café du Monde, y cuando me llegó su aroma, fué mucho más que un recuerdo, era como volver a nacer, encontrarme con todos los sentidos abiertos y ser yo, más que nunca. Me senté en una mesa donde habían dejado un plato de beginets intacto, aún caliente que yo tenía enfrente de mí. Y fue sentirme tan en casa y tan inesperadamente hambrienta de New Orleans, que antes que llegara la mesera a quitar los platos y tomar nuestra orden, yo había comido esa orden, y ¡pedí otra!"

            In a rare meeting of like minds, I had the pleasure of having lunch with Sofia at the Live Oak Cafe on Oak Street in New Orleans. The cafe is known for their live music and southern food. The place happens to be a favorite of ours. During our conversation, we realized we were both at Live Oak a few days before we met. During our lunch, we were regaled by the music of the multi-talented KatarinaBoudreaux.
Katarina Boudreax at the piano with Reverend Goat singing at Live Oak Cafe
             Sofia is also a painter. She's been a painter and a poet since childhood. For her, everything is a book, from the simple act of opening the refrigerator, to what she eats, to the table in front of her. I admire her passion and zest for life.


          

  In April, the Consulate of Mexico in New Orleans exhibited Sofia's poetry and paintings in a show tiitled, "Abrazada o lo efímero." My first introduction to Sofia's work were the two videos on You Tube. Now I own her first poetry book, Primera Forma, and have seen some of her larger paintings before they are cut from the canvass, rolled up, and shipped to Mexico City, where she and her family will return. As she told me about how hard it is to leave the city she has come to adore, I also felt the bittersweet sting of finding a new friend who will leave the country in a few days. Since my grandmother passed away, I have not had such deep, meaningful, and lively conversations in Spanish. Like Sofia's wish, I too trust that she will return to New Orleans.

            "Es muy duro emocionalmente. Ayer le escribía a un amigo que no podía imaginar lo que sería no despertar en New Orleans. Tengo mucha magia acumulada durante estos meses, espero que me ayude a vivir sin New Orleans, aunque de algún modo, la llevo dentro de mí. No sabía que se podía amar así a una ciudad. Confío en regresar."








Abrazada a lo efímero
 Sofia Rodriguez Fernandez

Mi cuerpo como río,
tejido de agua.
Secreto cauce que aguarda
la llegada de la primavera
para desbordarse
mudar sus orillas
agitar remolinos
inundar árboles.
Corre,
sin nada que perseguir,
busca
emociones por nombrar,
música eterna para varios universos
y su color.

No soy reportera del mundo,
tan sólo de mi epidermis
y los infinitos que la atraviesan.
Tengo ahora más de lo que nunca he tenido:
Mississippi River,
ese brote de inmensidad.
Su humedad me ha besado
brillan mis párpados,
brillan en la luz
que ha logrado filtrarse
por las alas de las libélulas.
¿Cómo podía haber besos antes de este río?

Eclipse lunar
en equinoccio de primavera,
los huevos incubados
y las semillas brotando tibias en el barro.
Duermo en la gran casa que flota en el agua,
el agua que dio forma y peso a los deseos,
que condensó los cristales hasta hacerlos soñar.
Con nubes arriba
y piedras abajo,
todo sucede sin suceder,
lo que amamos es un instante que desaparece.

Cuando despierto por la noche,
sé que hay algo importante
por descifrar,
imagino un colibrí perdido
volando en la bóveda de un alto techo,
su sangre golpeando al eco de esa cúpula.
¿Cuándo llegó ahí? ¿Cómo ayudarlo?

Nuestra vida es difícil de conocer.
Un jardín provisional
en constante mutación,
tierras húmedas donde el agua se detiene
creando un hermoso laberinto
de forma y temperatura perfectas,
para que el estudiado
misterio de la vida
que transita por las hojas sumergidas,
nos encuentre claras y magníficas
en vergonzoso ardor
y desvergonzada intimidad.

Pero aún tengo la noche,
un túnel que me atraviesa,
el paracaídas del cerebro al corazón
y gradualmente,
bocanadas de jazmín.
Siento que he vivido para llegar a este momento.
La lluvia resbala en hilos de plata
el puente cruje bajo mis pies
mientras el río cuida mi cuerpo
más allá de los límites de lo correcto.
Tengo lo necesario
el instinto se obstina en confiar.

Mujeres de agua
Mujeres abrazadas a lo efímero
mujeres que han perdido la razón
mujeres en bandadas de pájaros
mujeres de lo eterno
mujeres de lo sublime
mujeres que creen estar poseídas
porque no encuentran nada ni nadie
que pueda contenerlas.

Un cometa seguía volando en mi cajón
cuando lo cerré de golpe.
El amor nos da siempre

la libertad de fallar.

2 comments:

Mary Helen Lagasse said...

Sofia has a mellifluous voice. Her poetry is heartfelt. I should like to take time to listen more closely; Spanish being my second language, though more expressive and gentle to the ear than English.
Thanks for posting.

Carolina Hinojosa-Cisneros said...

Great poem. Thanks for sharing. I enjoyed reading it.