“Viento dulce / Gentle Breeze” por Xánath Caraza
“…se conocieron en las fiestas patronales de la señora
de la Magdalena, en un pueblo cercano a la ciudad de Xalapa. Era un pueblo
colmado de verde, bañado de luz dorada, aire puro de las montañas, rodeado de
interminables cafetales y platanares, un río de aguas frías que, en una de sus
caídas, regaba una abundante cascada. La mañana que se conocieron era
cristalina y cálida. Tania, recién desembarcada del transporte público,
caminaba por la calle principal—le fascinaban las casas de teja y los colores
brillantes en las paredes—cuando vio venir dos hombres jóvenes hacia ella. No
los reconoció pero uno de ellos la saludó. Era su amigo Martín en compañía de
alguien más. Martín y Tania, después de un beso en la mejilla, se detuvieron a
conversar de todas esas cosas que la formalidad exige a dos conocidos: cómo
estás, qué has hecho últimamente, cuánto tiempo sin vernos, sí, mira, casi un
año; fue el inicio de esa plática casi obligada. De pronto, entre los saludos y
charla casual, José fue presentado.
José estaba recién egresado de la universidad. Más
joven que ella, un par de años, nada excepcional. Tenía ojos color café claro,
el cabello muy negro, corto y bien peinado.
Pasaron el resto del día juntos entre puestos de
flores, artesanías de madera de café y toros que corrían por la calle
principal. Para el atardecer no pudieron faltar a la panadería con horno de
leña, y la obligada visita a la iglesia de la Magdalena donde Tania dejó un
ramillete de claveles rojos…”
Fragmento del cuento “Viento dulce / Gentle Breeze”
incluido en Metztli de Xánath Caraza (Capítulo Siete, 2018). Traducido por Sandra Kingery y Kaitlyn Hipple. Metztli recibió Segundo Lugar como Mejor Colección de Cuento en
español para los International Latino Book Awards en 2019.
“…They
met at the Fiesta de la Magdalena in a town close to the city of Xalapa. The
town was bursting with green, bathed in golden light, pure mountain air,
surrounded by endless coffee and banana plantations, a cold-water river that
offered up an abundant cascade. The morning they met was warm, crystalline.
Tania, having just arrived on public transportation, was walking down the main
street, fascinated by the tile-covered houses and the bright colors on the
walls, when she saw two young men coming toward her. She didn’t recognize them,
but one of them waved at her. It was her friend Martín alongside someone else.
Martín and Tania, after a kiss on the cheek, stopped to talk about all the
things formality demands of two acquaintances: how are you?, what’ve you been
up to?, it’s been so long, I know, almost a year now; that was the beginning of
their almost obligatory conversation. All of a sudden, between the greeting and
the casual conversation, José was introduced.
José
had just graduated from the university, a bit younger than her, a couple of
years, nothing out of the ordinary. His eyes were light brown, his hair, jet
black, short, and neat.
They spent the
rest of the day together between flower stands, crafts made from coffee tree
wood, and bulls running down the main street. In the evening, they couldn’t
miss out on a trip to the bakery with the wood-fired oven or the obligatory
visit to the Church of Santa María Magdalena where Tania left a bouquet of red
carnations…”
Fragmento del cuento “Viento dulce / Gentle Breeze”
incluido en Metztli de Xánath Caraza (Capítulo Siete, 2018). Traducido por Sandra Kingery y Kaitlyn Hipple. Metztli recibió Segundo Lugar como Mejor Colección de Cuento en
español para los International Latino Book Awards en 2019.




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